10/08/2008
Not Even a Note de Harry Manning y los Four Tulipas

Cuando Harry Manning entró en el estudio 2 de Abbey Road cerró los ojos y comenzó a fumar marihuana. Se hizo tres porrros así, sentado al piano, recién llegado, los ojos cerrados y las manos suaves, delicadas, alisando sigilosas un merecido papel de fumar. Harry Manning era una estrella. Cuando Bob Dylan lo conoció le pidió un cigarro. Se decía que si Dylan te pedía un cigarro en lugar de un papel de fumar eso quería decir que te tenía respeto. Absurdas teorías del rock aparte, Harry Manning tenía momentos increíbles. Como cuando entró en el estudio 3 de Wilkinson Avenue y besó a la mujer de su jefe en lo alto del piano de cola. Fue despedido de la sesión pero acabó casándose con ella y componiendo su primer número uno, Married and Fired. Manning tenía vértigo pero a veces parecía venir de las alturas...
Aquel día de verano, Manning y su banda, los Four Tulipas, descansaron en un bar de putas. No descansaron quiero decir. Manning avisó al productor, Ricky Romino, y grabó la primera toma. Take 1. Horrible. Romino era un tipo desagradable, susceptible hasta la saciedad. Además, Manning advertía que un tipo cuyo nombre rimaba con pepino no podía ser tomado demasiado en serio. Y no lo fue, efectivamente. Grabaron la segunda toma y entonces Romino... Romino fue a por el pepino y no volvió, en palabras del propio Manning. Para la tercera toma el nuevo productor, un pequeño genio que pasaba por el pasillo, pidió a Manning que gritara más alto, como un gorila. El resultado, la peor interpretación vocal de la historia. Con la banda de vuelta al bar de putas y la cabeza de Manning a punto de estallar, el manager decidió dejarlo en manos del productor y se fueron a casa. El productor, él solito, sacó el disco al mes siguiente. Lo enseñó al grupo y les pareció bien. No habían tocado ni una puta nota pero ya estaban preparados para la gira.
En España el disco, incomprensiblemente, se llamó Días de Blues.
27/07/2008
Mick Jagger and Sabicas - Jagger Loves Fandango

La noche es el momento propicio para acordarnos de este album, toda una rareza y todo un descubrimiento. Se trata de una sesión histórica que unió en 1965 a dos grandes artistas que mezclaban de manera subversiva dos tradiciones diferentes pero no incompatibles. Por un lado, Mick Jagger, con la tradición blues impregnada de la nueva y creciente carrera que en esos momentos protagonizaba con The Rolling Stones. Por otro lado, Sabicas, guitarrista flamenco que, desde el purismo y la técnica más depurada, traspasaba el umbral de los reaccionarios y se adentraba en terrenos distintos, sorprendentes, inimaginables para un músico flamenco en aquel justo momento. Fue Sabicas quien aconsejó a un joven Paco de Lucía para que dejara la buena senda del Niño Ricardo y comenzara una especial e inimitable carrera en solitario que todos conocemos. En fin, digamos que fue el encuentro de dos músicos abiertos, flexibles, desaprensivos y ajenos a la crítica cerrada.
Pero vayamos desgranando los temas. El fandango no es sólo un gran palo del flamenco. La descendente armónica del La menor, Sol mayor, Fa mayor, Mi mayor procede del Barroco y parece que Jagger entiende esto cuando canta Stormy Monday y lo adapta a los campos andaluces, a las praderas aceituneras, a los terrenos áridos y secos, a las frentes sudadas y las jornadas de sol a sol. Sabicas responde con el instrumental No aparece ni en la nada, que transmite un sincero adormecimiento mientras Jagger parece tocar las castañuelas. Sin duda hay algo mágico en el final de la primera cara del vinilo, un giro que cruza caminos con Crossroads y conecta la discutida autoría del Fandango para clavecín de Antonio Soler con la melodía popular de The House of The Rising Sun.
Por último, un guiño en toda regla, un magnífico final cantado y orquestado alrededor de la melodía de Eric Burdon, Don’t Let Me Be Misunderstood. Algo así como un tirito a los puristas, a los cerrados, a las mentes que sólo ven un color y no quieren abrir la puerta al aire fresco. Jagger y Sabicas se disculpan. Sólo son dos hombres cuyas intenciones son buenas y que tratan de divertirse. Dejando una joya de la fusión sin intenciones fusioneras. Practicando la fusión sin querer llevar la bandera de la fusión a ningún sitio. Mezclando sin mezclas la naturalidad de dos personalidades.
Entre el personal de la sesión, llevada a cabo en Los Ángeles, estaban entre otros el gran batería de sesión Hal Blaine. Se dice que Blaine trajo discos de Antonio Molina para Jagger. Incluso llegó a colocar un enorme poster en el estudio. A Mick aquello le parecía fantástico: "No Drugs, mister Sabicas. In the memory of Antonio Molina"
09/07/2008
Bob Dylan y su concierto en Jerez

Simplemente nos tenemos que quitar el sombrero: los adjetivos de mito, maestro, genio.... Todo se intuía al verlo llegar al escenario, con un paso tranquilo, mirando al público con ojos de topo, moviéndose con el empaque de sus casi setenta años y el enorme bagaje musical y literario que representa. Si encima Dylan se rodea de una banda como la de ayer, entonces lo tienes claro: no importa nada más que la música.
Ni las modestas luces, ni una mitad de público irrespetuosa e incapaz de callarse ni siquiera ante una banda o un mito así (imagino que estarían más callados ante una insulsa estrella del cante jondo, pero no lo quiero ni pensar...), ni una entrada modesta, ni unas canciones casi irreconocibles hasta para el mayor de los fans, ni el marketing (que se palpaba inexistente), nada, absolutamente nada importaba salvo la música, la música, pura y dura.
Con una puesta en escena tan discreta y sobria Dylan nos está avisando: a la mierda todo lo demás. Música y luego llámalo como quieras. No le hace falta ni siquiera buen rollo con el público. Fue rigurosamente puntual (lo cual es ya un respetuoso guiño hacia el público, a mi manera de entender la puntualidad) y luego dio dos horas de rythm’n blues y hasta rock’n roll al viejo estilo, generada desde una banda formidable, enorme, todos y cada uno de sus miembros. Imposible de explicar, para qué vamos a hablar. Hay que verlo.
Mis respetos por un planteamiento tan directo y tan genuino de la música.
Y me río de los que decían aquello de "¡qué cara es la entrada!". Y yo lo afirmo, es muy cara. Y también, visto lo visto, la volvería a pagar otra vez para ver un espectáculo musical así.
Por cierto, escalofriante versión de Masters Of War. Quizá eso ya valió la entrada.
Este fue el tracklist que circulaba por internet ya a la una de la madrugada.
| 1. | Leopard-Skin Pill-Box Hat (Bob on keyboard) |
| 2. | If You See Her, Say Hello (Bob on keyboard) |
| 3. | Rollin' And Tumblin' (Bob on keyboard) |
| 4. | Tangled Up In Blue (Bob on keyboard) |
| 5. | The Levee's Gonna Break (Bob on keyboard) |
| 6. | Mississippi (Bob on keyboard) |
| 7. | John Brown (Bob on keyboard) |
| 8. | Honest With Me (Bob on keyboard) |
| 9. | Girl Of The North Country (Bob on keyboard) |
| 10. | It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding) (Bob on keyboard) |
| 11. | Beyond The Horizon (Bob on keyboard) |
| 12. | Highway 61 Revisited (Bob on keyboard) |
| 13. | Nettie Moore (Bob on keyboard) |
| 14. | Summer Days (Bob on keyboard) |
| 15. | Masters Of War (Bob on keyboard) |
| (encore) | |
| 16. | Thunder On The Mountain (Bob on keyboard) |
| 17. | Like A Rolling Stone (Bob on keyboard) |
(Rene & Mark for the email)
| Band Members Bob Dylan - keyboard, harp Tony Garnier - bass George Recile - drums Stu Kimball - rhythm guitar Denny Freeman - lead guitar Donnie Herron - violin, viola, banjo, electric mandolin, pedal steel, lap steel |
10/06/2008
Discos Perdidos: Harry Belafonte Sings the Saeta

El caso es que la nueva sección de JohnPaulGeorgeRingo tiene por protagonistas discos perdidos, rarezas que nadie salvo algún avispado de mercadillo puede encontrar. El primer ejemplo es este Harry Belafonte Sings the Saeta que adorna la pared de una de mis habitaciones. Se trata de un disco visceral, lleno de la magia misteriosa y casi de vudú que emanaba el gran Harry Belafonte. Editado tras la negativa del Copacabana a Belafonte por su color de piel (luego, años más tarde, él encabezaría el cartel del mismo Copacabana. Harry era un tipo duro) Belafonte Sings the Saeta es de los discos más inusuales de su carrera. Se suceden temas cantados con la cadencia del martinete, con quiebros flamencos que uno jamás pensaría. Impregna a la saeta de aires musulmanes, la lleva al norte de áfrica, la trae desde Granada hasta Cádiz.
Trasciende la Semana Santa, la religión, el culto. Belafonte se convierte en un vudú que canta saetas desde un balcón a santos que comienzan a tenerle miedo al que canta. Y ciertamente es escalofriante escucharle cantar una saeta con quejío mientras suenan los tambores lejanos, más cercanos a los tambores de guerra del general Custer que a las bandas de cornetas y tambores. La National Percusion Center Band aporta al disco un aire lejano, cadencioso, cajas tocadas en los bordes, complejos ritmos que enlazan la tradición de Haití con la tradición andaluza del cante jondo. Ritmos Mozambiques, incluso una aportación rítmica a lo Bo Diddley en medio de una saeta de Sábado Santo.
Belafonte aporta una visión distinta a la oración cantada: parece estar cantando saetas desde un campo de algodón. Y lo hace con la convicción de un convicto, quizá encaramado a un tren de carga que lo deje muy lejos, donde pueda cantar tranquilo las saetas provenientes de España.
Viva la vida, efectivamente

Yo creo que Chris Martin quiere salir del cuadro de Delacroix, La Libertad guiando al Pueblo que es la genial portada que ha querido para su nuevo album. Y lo entiendo. Entiendo que Chris quiera que su grupo tenga una puesta en escena como salida de ese cuadro. Me parece algo maravilloso.
Lo que pasa es que para llenar estadios la cosa se queda un poco fría...
En cualquier caso, le ha querido dar a este tema, Viva la Vida, un aire de himno. Y a mi me gusta, me encanta, me alegra este himno o lo que sea. Todavía habla de U2 como una referencia, como una imagen, y creo que se equivoca con eso, pero me identifico con la inseguridad de Chris Martin interpretando por primera vez este tema. A ver cómo es el album entero...
El Coconut de Harry Nilsson

Una canción de sin vergüenza, un tema suave y dulcemente repetitivo, que se mete en la cabeza, en los pies, en el espíritu. Te puedes llevar una semana poniendo el lime in the coconut, respondiendo a todo el mundo que pongan el lime in the coconut, reduciendo la vida a poner el lime in the coconut. Y ese final apoteósico, lleno de locura y sinvergüenzería. Y qué bueno era el bueno de Harry Nilsson. Y menos mal que no fuimos a su casa... En la fotografía, Nilsson ofrece una tostada con aceite y jamón a sus visitantes.
Obama tiene las orejas grandes

Quizá no es noticia pero para Crónicas Marquianas el toque que te diferencia es el que cuenta. Te llames como te llames y seas quien seas te tienes que inventar tu toque en la vida. Y ese toque es verle las orejas a este político estadounidense, por ejemplo. No son un simple para de orejas. Debemos alegrarnos. Obama tiene un buen par de orejas. Eso significa que escuchar va a escuchar bien, claramente, ayudado por un buen pabellón auditivo, y además el tío tiene un estilo y una desenvoltura que o bien te recuerda al Rat Pack o bien a un Harry Belafonte con un poco de anemia. De momento es un tío elegante, lleno de estilo, que contagia seguridad, confianza, buen rollo. A mi me entusiasma. El otro día lo escuché en la BBC: "no tenemos miedo de hablar con nadie. Así hemos construido este país" Me gusta. Lo voy a votar si me dejan entrar allí. Soy español pero lo voy a votar. En la urna de las orejas.



