
Sí, ese, el del cochecito, el del propulsor. Os regalo esta fotografia impagable. Representa toda la inocencia que uno pudiera tener en los ochenta cuando a las tres y media de la tarde, este coche parecia poder hacer el pino y a la vez preparar una mayonesa. Era el coche fantástico. Todos deberíamos arrodillarnos ante esta fotografía asombrosa. ¡Qué bodito y qué herboso! Y digo yo ¿no era más fácil esquivarlo que saltarlo?
0 comentarios