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Violencia inmobiliaria

Violencia inmobiliaria

José Francisco Marín, Pepín,  como redactor invitado, ha vuelto a escribirnos este interesante artículo que él mismo ha incluido en la sección Mundo Absurdo. 

Va para un año que apareció la “Carta de medidas contra la violencia inmobiliaria y urbanística” (Barcelona, septiembre de 2005) Fue un primer paso colectivo dado por personas que directa o indirectamente se sabían oprimidas por el problema de la vivienda (parejas que no logran acceder a ella o que han accedido a una y la hipoteca los ahoga, personas que viven en una vivienda de alquiler y cuyo dueño quiere deshacerse de ellos por medios truculentos –mobbing- , alquileres tan altos que para eso -se piensa- nos hipotecamos y llegaremos, algún día, a tener la propiedad de un piso…..) Este movimiento ciudadano contra la violencia inmobiliaria no está dispuesto a que entre en él los partidos políticos para ofrecer sus milagrosas promesas, manipular después y desmovilizar todo lo que ellos entienden como peligro a su poltrona de poder. (Los políticos, ya estén en el gobierno o en la oposición, que solucionen el problema y que dejen de estar corruptamente aliados con los mafiosos de la construcción y del negocio inmobiliario)

 Se inició éste movimiento ciudadano con sentadas en lugares centrales de varias capitales europeas y, finalmente, el domingo 2 de julio de 2006 –con suficiente concentración de personas- se inició la PRIMERA MARCHA CONTRA LA VIOLENCIA INMOBILIARIA Y URBANÍSTICA. Al tiempo, colectivos vecinales y técnicos que ven las cosas de otra manera nos hemos ido reuniendo periódicamente durante todo este curso (“Repensar Barcelona”) con vecinos, representantes de barrios y plataformas de participación ciudadana para desvelar las oscuridades de este modelo de ciudad que, por lo visto, se está poniendo de moda no solo en Cataluña sino en muchos espacios europeos. “Barcelona, la ciudad del diseño y la arquitectura” es presentada como un triunfo sin “goles en contra” de la Olimpíada del ’92 y del (fracasado) evento del Forum de les Cultures de 2004.  

Sin negar la gran transformación urbanística que Barcelona está teniendo, no podemos dejar de poner de relieve todo lo negativo que ésta lleva consigo. Esta ciudad que tiene la “barra” de presentarse como “modelo” a otras ciudades en transformación y que es “copiada” por algunas (Jerez de la Frontera, sin ir más lejos) incrementa –sin solucionar- el grave problema que cientos de miles de personas tienen con la vivienda y con el uso del espacio público. Se crean nuevos espacios marginales de guetización y se trasladan las desestructuras sociales –sin solucionar- de un lugar a otro. Los problemas se transparentan, no se solucionan. De una manera especialísima, los jóvenes. Con trabajo precario, sueldos que no dan para sobrevivir, la hipoteca del piso se lleva el 60% de sus ingresos. Los jóvenes que hoy acceden a un piso están “hipotecados” por 30, 40 o 50 años. ¡Toda su vida! ¡Toda una vida siendo “esclavos” de un banco o de una caja o caixa!

 

Barcelona se ha convertido en una “ciudad para visitar”, ciudad de guiris, y crea espacios para nuevos ciudadanos que deciden pasar aquí un periodo limitado de su vida profesional (delegados de negocio de sus empresas, profesores, artistas, estudiantes, jubilados de países sin tan buen clima……) Y por parte de los “constructores” de la ciudad hay un desprecio olímpico para sus vecinos y ciudadanos “de toda la vida”.

 

300.000 viviendas vacías construidas no como espacio humano de uso (derecho declarado por la Constitución Española, artículo0 47) sino como objeto de especulación inmobiliaria. La especulación es un abuso, el uso de la vivienda  un derecho (como el comer, el beber y el respirar….)

Esta realidad es insostenible sobre todo en las ciudades. Las ciudades se están convirtiendo, por el modelo de vida impuesto por las administraciones públicas, los poderes económicos y financieros, en un lugar invisible, opresor.

 

En la Carta de medidas contra la violencia inmobiliaria proponemos, entre otras, las siguientes:

 

  1. Limitación del precio de los alquileres y del precio de los pisos. No tener que pagar nunca más del 30% de nuestras rentas.
  2. Moratoria de los Planes Especiales de Reforma Interior (PERIs) y reformas urbanísticas hasta que se haya estudiado el impacto social y medioambiental y con participación real de los vecinos
  3. Reforma de la Ley de los Arrendamientos Urbanos (Derogación del artículo 9 del Decreto Boyer y del apartado 1 del artículo 9 de la LAU que haga efectivo y garantice el derecho a la vivienda que la Constitución “predica”)

  Y toda una serie de “Medidas de emergencia” que en otro momento expondremos.

Aunque nos referimos a lo que conocemos directamente, el problema es bien "nacional". Un grupo de vecinos de la Zona Sur de Jerez,  em la foto, se organizaron en noviembre de 2004 para estudiar con vecinos del barrio de la Mina de Sant Adrià-Barcelona los problemas comunes sobre vivienda y vida en los barrios periféricos.

Ricky, Juan Carlos y Santiago Bernabeu.

Ricky, Juan Carlos y Santiago Bernabeu.

Sí señor, tres nombres perfectos para esta weblog. Posando en un marco incomparable, donde recuerdo que vi a Zidane flotar sobre el césped cuando todavía había gente que cuestionaba su fichaje, Ricky y Juan Carlos parecen decir: a ver si ganamos algo ya joder, con tanto galáctico. Y, a pesar de que el Madrid vuelva a ser un superequipo, a mi me da la sensación de que, viendo esta fotografía, los únicos galácticos que hay en el Bernabéu son ellos. Posan con la calidad de dos cracks que acaban de ser presentados por Di Stéfano.


 


Bueno, lo dicho, esta foto es premonitoria. El Madrid se la va a pegar a todo el mundo este año. Tiempo al tiempo.

Zidane: genio y cabra montesa

Zidane: genio y cabra montesa

Tal como llegué a decir en esta web, Zidane se retira él solito. Y como nadie. Tirar un penalty a lo panenka en un Mundial es atreverse como se han atrevido los más grandes del fútbol a lo largo de toda su historia. Y ese final, con el increíble acceso majareta de cabra montesa me demuestra lo mismo de siempre: que los italianos son unos guarros y que no paran de acordarse de tu familia... Para luego ganar un Mundial que ni ellos mismos se lo creen.


Zidane es el último gran jugador de la historia del fútbol. Se retiraba, ha callado las bocas de quienes querían jubilarle, para jubilarse él solito, y le ha dado a su equipo la final de la Copa del Mundo. Que la ha perdido porque él se fue. Y hasta en esto eligió el cómo.


Un maestro. Un futbolista lleno de talento que será inolvidable para todos aquellos que apreciamos el fútbol como un deporte en el que, de vez en cuando, se puede hacer arte. Y, desde luego, este tío bailaba sobre un césped y era la elegancia más absoluta comparable a Cruyff.


 


 


 

Secretos Compartidos (Prime) de Ben Younger

Secretos Compartidos (Prime) de Ben Younger

No vamos a hablar sobre los tópicos de la falta de creatividad y de talento que asola al cine norteamericano desde hace tanto tiempo. Lo único que se me ocurre deciros al ver Secretos Compartidos es que la busquéis en el videoclub y la veáis porque es una de las películas más decentes que he visto últimamente. Muy bien contada y con un buen reparto, destacando a una grandísima Meryl Streep, el planteamiento hace preguntas y, además, establece situaciones realmente buenas, divertidas, interesantes. Para lo que te encuentras hoy en día, una estupenda película.

Por supuesto, estoy hablando de Secretos Compartidos en versión original con subtítulos, que es como la vi y como veo todas las películas que puedo. Doblada al español no sé cómo estará. Intuyo que puede pasar por ser una vulgar comedia de estas que ponen a las cinco en Antena 3.

El contexto urbano y social en la novela “Semilla de Áloe” de José F. Ruiz Mata.

El contexto urbano y social en la novela “Semilla de Áloe” de José F. Ruiz Mata.

Pepin ha escrito este interesante artículo que inaugura las colaboraciones de redactores invitados. Se trata de su estupendo análisis del libro Semilla de Áloe, de su paisano José F. Ruiz Mata. Disfrutadlo.


 


 


Redactor invitado autor del texto:


José Francisco Marín 




Hemos descubierto la novela “ Semilla de Áloe de mano de su autor, José F. Ruiz Mata (Jerez, 1953), en estas relaciones nada formales en las que, desde hace un par de años, venimos entrecruzando amistades, situaciones y apoyos entre las personas de la zona Sur de Jerez y los barrios de la ribera del Besòs del área metropolitana de Barcelona. De ello vamos dejando señales en esta página web y en alguna otra publicación. El valor literario del texto comentado no es aquí, ni precisamente por mí, donde ponerlo de relieve. Nos remitimos a los lugares donde ello, con competencia, se ha llevado a cabo. Simplemente, como lector empedernido -desde mi niñez en la biblioteca municipal de San Dionisio de Jerez-, recomiendo la novela a mis amigos y hago circular mi ejemplar.


Publicada hace diez años, “ Semilla de Áloe ” cuenta la historia de dos personajes cuyas vidas, a pesar de su distinto origen, aunque nacidos en la misma ciudad, acaban confluyendo en la misma cárcel, el mismo barrio marginal , y la misma mujer. Aunque no se menciona explícitamente, la historia se ubica en Jerez y el “barrio marginal” se sitúa en la Zona Sur. Allí mismo donde hemos conocido a su autor. De igual manera que varias de las intervenciones en el encuentro de Jerez fueron acompañadas de un rico material gráfico, lo pudieran haber sido del referente literario de Ruiz Mata. (Idea ésta que no abandono). Su propia intervención –que pronto podremos consultar en esta misma web- era un explícito referente, me parece, al planteamiento reflejado en su novela. Me he decidido traer, a manera de flash, la interrelación entre barrio y ciudad, ciudad dual y clases sociales, estructuras grupales y varios otros temas que Ruiz Mata presentó con maestría literaria y analítica, hace diez años ya, en su obra “Semilla de áloe”, porque pienso que recupera para la memoria la génesis social y urbanística de lo que hoy es toda la Zona Sur de Jerez. Y lo hace sin mencionarla y convirtiendo el caso en “arquetipo”. En “Semilla de Áloe”, al menos, Ruiz Mata no es un autor “localista”. En su historia se puede reconocer el territorio de todas las historias de ciudades duales, injustas socialmente, y contrapuestas urbanamente en “centro” y “periferia”; “los de arriba” y “los de abajo”. He sido yo quien, por indicios de su autor, he hecho una lectura “localizada” de la novela: en Jerez y durante los años de la construcción del primero de los barrios de la Zona Sur. Ruiz Mata firma, además, su obra en Andalucía , no en Jerez. Y no porque estemos aún en tiempos de tenerse que callar el nombre del lugar o referirse a Jerez como Laverna , como hizo Manuel Moreno Barranco en su “Arcadia feliz”  aunque ello no le libró de morir asesinado en la cárcel de su ciudad. Sencillamente, porque el mundo creado por el autor no es tanto territorial cuanto de libertad y supervivencia. En la novela de Ruiz Mata el paisaje no es un decorado. Existe una tal interacción entre territorio y grupo, que éste queda condicionado en su manera de ser y actuar.


Ruiz Mata ha escrito una novela, no un estudio “sociológico” sobre un barrio marginal (de Jerez) en una determinada época. Y al estructurar su relato ha evitado ser nominalmente localista. Nada que ver, por tanto, con el paradigma de novela de “barrio marginado” que en Catalunya, durante décadas, hemos tenido como referente: “Donde la ciudad cambia de nombre” de Paco Candel. Soy yo, como interesado en la necesidad de que los “estudiosos sociales” capten la dimensión genética de los territorios y comunidades aprovechando las “otras miradas”, quien señala el penetrante análisis de “territorio y comunidad” contenido en la novela de José F. Ruiz Mata. Insisto en ello por la profundidad que esas otras “miradas” -aquí la de un novelista- les dan a elementos que, en la mayoría de los casos, los técnicos urbanistas y sociales no tienen en cuenta y, en el peor de los casos, ni valoran (“científicamente”).


Que yo recuerde ahora, solo una calle encuentro en la novela de Ruiz Mata que pueda identificar sobre mi plano mental de la ciudad de Jerez. La calle del Aire, espalda de la iglesia “colegiá”, hoy catedral de la diócesis de Sidonia. Habiendo tenido la suerte de que el propio autor me haya insinuado el territorio físico de su relato, ha sido un gozo la lectura identificadora del recorrido urbano de sus personajes. Si hubiera tenido la suerte de descubrir por mí directamente esta novela, sin conocer tan siquiera que Ruiz Mata era y vive en Jerez, ¿mi imaginación lectora hubiera proyectado sobre el texto, al ritmo de su lectura, el territorio con el que ahora lo he hecho? Seguro que no. Hubiera proyectado otros barrios y otras barracas donde he vivido y cuyo mundo, por dentro, he conocido. Hubiera realizado, eso sí. -y es por lo que he querido traer esta novela a nuestro rincón de “Libros y barrios”- el descubrimiento de un autor que penetra con profundidad, y con sus herramientas de escritor, en los repliegues complejos de los barrios marginados y en la psicología de sus habitantes.


Estas notas son el resultado de una lectura sumergida en la naturaleza compleja del relato. He caminado a través de sus páginas por lo vericuetos de un texto en el que hábilmente se entrecruza “la novela negra, el realismo casi costumbrista, y por otro, la fábula irreal e irónica”. Pasajes de descarnada realidad, encadenados a imágenes de la ciudad que se muestran con la magia del trasfondo onírico. Escenas proyectadas como sombras chinas por la luz fluctuante de un reverbero.


Por los mismo, no he hecho una lectura “reduccionista” de la obra, sino que, teniendo en cuenta esta riqueza literaria y múltiple del texto, he buscado “contextualizar” mis observaciones y conclusiones en su genero literario para obtener un resultado “objetivo”, asumible y válido para aportar al análisis holístico. Sin pretender ir más allá del uso, en la lectura de la obra, de unas sencillas normas, al alcance de todos, en crítica textual.


Hablaba de la identificación de una calle de Jerez. Pero soy consciente de que el paisaje que nos muestra el autor pertenece, en ese texto, no simplemente a una ciudad física, sino a esa ciudad complejamente interiorizada, paraíso de la infancia, símbolo no ya de lo que se ha perdido, sino de lo que nunca se llegará a tener. Ese espacio que configura –por encima de todo- el horizonte utópico de la supervivencia contra toda esperanza. El espacio, referente simbólico, de nuestra personal utopía. En mi lectura, de cuyas conclusiones libro totalmente a su autor, he sentido vislumbrar connotaciones múltiples –como en la estancia de su novela a la luz tenue y fantasmal del reverbero- del relato con determinadas teorías sobre el arte de la arquitectura y el urbanismo. Entre ellas, la insistente tesis que en su día Georges Bataille lanzaba sobre la ciudad que, como proyecto, –reafirmaba con obstinación-, fue siempre pensada desde la necesidad, no de la forma o el canon, sino desde la propia noción de libertad. Yo diría que en la novela de Ruiz Mata se proyecta, con profundidad analítica y narrativa compleja y lúcida, una constante presente ya, y no resuelta, en los análisis situacionistas y retomada, más recientemente, por la arquitectura radical : el conflicto, espacialmente considerado, entre privado y público, entre individuo y sociedad, entre conducta y cultura, y que, en la actualidad, se vuelve a cuestionar en un contexto cultural y político nuevo. El planteamiento espacial de “Semilla de Áloe” tiene la fuerza simbólica –y, por ello mismo, polisémica- de la ciudad/barrio “utópica y realista” a la vez, en donde es posible, al tiempo, otras historias y múltiple maneras de habitar. Todo ello, en la novela de Ruiz Mata, pasa de lo genérico a la imagen. Veámoslo en sus textos. La lucha por existir y ser más allá de, y como contraposición, al “canal, los cañaverales, el azud, las aguas purulentas y el fondo de la bahía presentida en la brisa húmeda del atardecer”:


Yo conocía bien aquella zona de la ciudad, o al menos eso era lo que creía. Atravesamos los tenderetes del mercado antiguo, recorrimos la parte de atrás de la catedral, bajamos por la cuesta del convento y entramos en la calle del Aire , a la que tantas veces fui a jugar a la pelota de pequeño. A ambos lados tenía unas tapias bajas por las que se asomaban las ramas de algunos árboles. Al fondo la oscuridad absoluta, pero yo sabía que el callejón continuaba hasta unas casas en ruina. A media pared apareció una puerta pequeña de madera vieja y casi desportillada. No recordaba haberla visto cuando venía a jugar allí ". (p. 160)


Encontramos referentes más “paradisíacos”, si cabe, envueltos en el más puro realismo descriptivo del entorno urbano, al ir narrando un paseo nocturno por el centro:


Sentí los olores de la madrugada: jazmín y azahar mezclados con los contenedores y esquinas orinadas. Olor a humanidad desde algún balcón abierto al frescor y la calma. Miré hacia arriba y las estrellas se escondían entre las azoteas y los tejados, jugaban a ocultar sus nombres, a dejarse guiar por el espacio entre callejones y plazoletas. Evoqué por unos instantes alguna parte de la Séptima sinfonía de Beethoven, pero sólo fue la ráfaga de un antiguo recuerdo” (p. 153)


Vuelvo a insistir en algo ya dicho. La novela de Ruiz Mata aporta un gran interés al análisis social de la marginación, de los barrios periféricos y marginados, de las ciudades “duales”, no porque en ella se ubique una historia “canalla” en un “barrio maldito”. La importancia del texto radica en que es una profunda mirada analítica, desde su relato novelístico, de la realidad social de la marginación (causas, génesis, estructuras sociales, psicología y desencadenantes del comportamiento, agresividad...). La aparente sencillez de su relato es la mirada profunda a complejidades y repliegues de las conciencias y comportamientos individuales y sociales. Esto es lo que realmente me ha interesado más allá de, o mejor dicho, a más de su valor literario como novela. Una novela -sea cual fuere su tema- puede ser mala novela o buena. La de Ruiz Mata es, a mi parecer, espléndida. Y, por añadidura, se centra en un contexto urbano real que me ha hecho emerger, desde el pozo del inconsciente y el fontanal de la memoria, la verdadera causa de ciertos compromisos y preocupaciones personales.


Con persistencia sigo insistiendo en la importancia de asumir “otras miradas” en nuestro ámbito antropológico y social del análisis de la conflictividad en barrios y comunidades excluidas. Sobre todo, en el momento de iniciar un diálogo con la realidad desde una perspectiva holística, compleja, compartida, relativizada, no dogmática ni, mucho menos, “redentora ni misionera”, encubierta en muchas poses pseudo progresistas. Máxime cuando se quiere poner en marcha una transformación, por mínima que ella sea, de esa realidad. La realidad es compleja. Para captarla hay que sumar “miradas”, escuchar otras “lecturas” y tener en cuenta otras perspectivas y diferentes modos de enfocar y entender lo que sucede. No nos pase como a los tecnócratas brasileños que quedaron perplejos cuando escucharon, del mejor urbanista por ellos contratado, que la solución a la favela era la “favela” (reincorporada a la ciudad), y no los barrios dormitorios “alternativos” que proponían desde las Administraciones. La realidad es compleja y la mirada inteligente que la penetra es simple aunque profunda.


Vi... la sola selva de los hombres solos ”, con esta cita de Lavinia o Libro de la Pureza de Alfonso Sánchez Ferrajón –ése jerezano que lo fue por mérito propio- abre su novela Ruiz Mata. Es toda una visión del hombre y su entorno. El eje axial, a mi entender, de la novela o, al menos, de una de sus posibles lecturas.


El relato novelístico de “ Semilla de Áloe ” se divide en tres partes: 1. Junto al canal, 2. El vínculo y 3. Abajo de la cuesta. El vínculo que ha unido a ambos personajes, Juan Orozco y el narrador, es la cárcel; anteriormente uno vivió “junto al canal”, ese espacio marginado que queda “abajo de la cuesta”, contemplado desde arriba de la ciudad donde el otro vivió, y a donde bajará a ocupar su lugar o, mejor, a encontrar el suyo propio, tras las huellas de la familia y el entorno del amigo muerto.


La estructura narrativa queda resuelta con inteligencia. Una sola voz es la que “nos cuenta” todo. Lo que le sucedió al primer personaje hasta su muerte en el penal, escrito como trascripción de lo escuchado a Juan Orozco, y la narración directa del proceso de ir ocupando su lugar en la familia y en el barrio. No vemos, realmente, el mundo de Juan Orozco, sino la transmisión de sus vivencias a su amigo que, transcritas por éste, él nos la “lee” y, con su posterior presencia y descubrimiento de las personas y del espacio real, nos contrasta lo “oído e interiorizado” con lo percibido por él y descubierto. Son juegos de realidad y percepción, relación, compromiso y opción personal. La novela es todo un profundo y hábil ejercicio calidoscópico que transcribe profundamente los repliegues de las personas, los sentimientos, los enfrentamientos; las contraposiciones de los territorios, la percepción de la ciudad y la veracidad convincente de los hechos narrados. Se necesita más de una lectura serenada para descubrir estos entresijos. Usaremos el doble color (rojo y negro) para mostrar, a golpe de vista, si el trozo que citamos pertenece al relato de Juan Orozco, trascrito por su amigo, o a la voz directa del narrador, a su directa percepción.


Las citas que hago, con abundancia, de determinados textos de la novela de Ruiz Mata no quieren ser en ellas mismas -como pruebas apodícticas - una “demostración” determinante de que en ella se “refleja”, novelísticamente, un “esquema” determinado de análisis social sobre barrios marginados. Faltaría más. Todo lo contrario. Intentamos señalar como se puede enriquecer un análisis social y antropológico con “otras miradas”. En el presente caso, con la de un novelista. Los aspectos que sugerimos con dichos textos los hemos deducido del contexto narrativo en el que ellos, dentro de la novela, están enmarcados. Con ellos hemos pretendido avalar lo que señalamos: que “ Semilla de Áloe ” es una novela espléndida “con un certero análisis social de un barrio marginado”. Creemos haberlo conseguido aportando sus propios textos mínimamente contextualizados en su estilo literario complejo y diverso.


El título “Semilla de Áloe”, ¿señal para una determinada lectura concreta de la novela? :


No dejaré de repetir que la presente aportación no deja de ser anotaciones personales al hilo de la lectura, tras el descubrimiento –tardío- de un autor que, su manera y modo de escribir, sus temas y su estilo, me han dejado, primero, sorprendido, y tras nueva lectura, conquistado como lector.


No se si un título, éste título, “Semilla de Áloe”, es la quintaesencia narrativa de ese “bolo” que ahoga. Como mínimo, marca un interés y una indicación (prejuzgo que del autor) para una de las múltiples lecturas posibles de la novela. Da razón de la raíz de un modo de ser y actuar que se alimenta del “nutriente social” de la marginación, la injusticia, la exclusión...


La semilla que desde pequeño dormía en mi pecho se iba desarrollando, notaba cómo adquiría una conciencia visceral y acaparadora; yo la acunaba en la esperanza de que un día fuese un árbol grande y fuerte ” (p.38)


La tensión vivida a cuenta de todo aquello... El árbol iba creciendo por momento... Pero nada de eso me hizo disolver el bolo de áloe que me atoraba la garganta” (p.42)


“A cada momento que pasaba se me encendía más la sangre... tenía ganas de romperlo todo, de arrasar el barrio, la ciudad, matarlos a todos. Sentí, como nunca hasta entonces, a ese árbol interior crecer y ocupar todas mis entrañas, notaba cómo metía sus ramas entre mis brazos, sus raíces por mis piernas. Ya no tenía corazón, sino un trozo de ébano que me daba el empuje de un toro” ( p. 57)


¡Cuantas deudas podría saldar aquella noche! Notaba la antigua semilla convertida ya en árbol, que me llamaba a gritos pidiendo un rato de satisfacción... (p.65)


... rompía cuanto se le antojaba, cuanto le pudiese servir para disolver el bolo de áloe que tenía aposentado en medio del esófago” (p. 150)


Esta violencia, que se desarrolla interiormente como un árbol, es semilla natural del medio; y se introduce dentro y fructifica en los mejores, en los indomables, en los que no se abaten a la sumisión. Nace en los rebeldes desde que comienzan a tener conciencia de sí mismo, como un aprendizaje de supervivencia:


... le dio tal golpe... en la cabeza... que lo dejó frito. Yo lo vi desde las cañas del arroyo, y me quedé allí escondido hasta que anocheció... No le dije nada a mi madre ni a nadie; sabía que las cosas eran así, y que a ninguno le importaba lo que no fuera con él o con la gente de su familia ” (p.11)


Esta violencia interna que crece es connatural al medio social contrapuesto y excluyente. Vivir en un lugar del que no sólo estás “excluido”, sino del que te sabes “expulsado”, es tener extirpado de raíz el “derecho de ciudadanía” ( [10] ). Nuestro personaje central, que de la ciudad baja al barrio y del barrio sube al centro, recorriendo los lugares de violencia de Juan Orozco, queda, también él, atrapado en el deseo o impulso de la reacción violenta. A él, también, en su interior le crece la “semilla de áloe”.


Tentado estuve de prender fuego a las cortinas y ver qué tal se disolvía es maraña de seres vivos que se hacinaban a oscuras ” (p. 155)


La casualidad me llevó a la avenida de la Alcaicería, donde estaba ese bar musical en el que Juan ajustó las cuentas a aquel médico imbécil... Más tarde, una vez reconstruidos los hechos de una forma lógica, entré en el bar a conocer el ambiente. De buena gana me hubiera liado a tiros con la mitad de los presentes...(p. 151)


Como sabemos, cada barrio es su historia y, en cada uno de ellos, los problemas tienen su peculiar modo de ser. Aquello que en otro lugar hemos descrito conceptualmente para los barrios periféricos y marginales ( [11] ) lo encontramos con fuerza y color en la novela de Ruiz Mata. Veamos varias imágenes que más que presentarnos el barrio nos introduce sugestivamente en él, al hilo vigoroso y tenso de su relato:


Mi madre dice que yo nací una noche de invierno con mucho frío y mucho agua, de esas que parece como si el viento no estuviese contento en ningún sitio y se dedicara a pasarnos por encima y por los lados a disgustos. Vine al mundo en una chabola que tenían los viejos a mediación de la cuesta ... Era tal la avalancha de desesperados que llegaba a la ciudad, que cada vez las chabolas se apiñaban más y crecían de manera alarmante el número de vecinos con quien repartir las necesidades... ” (p.12)


Algo guardo en mi mente de nuestras chabolas, de las calles heridas de tanta agua y tanto sol, del polvo y la suciedad, de las peleas e insultos, de los golpes que en cualquier momento podían sonar tan cerca como para que te salpicaran, del olor a agua podrida, de los niños desnudos y la gente sin zapatos. .. La cuesta no era como ahora, entonces bajaba casi de golpe y con un suelo sin ningún tipo de construcción ni pavimento, sin más límites que la dureza producida por el continuo pataleo de tanto andar para arriba y para abajo.”


A media cuesta aparecía, a la derecha, las primeras chabolas que se adentraban formando una calle. Allí se alzaba la nuestra, luego se esparcían otras mucho más abajo. (p.13)


Fui paseando en dirección a la cuesta, pero en vez de subir, di un rodeo hacia el cañaveral hasta llegar a la azúa, donde, en la soledad de un sitio tan podrido, me senté a pensar sobre los acontecimientos de la jornada ” (p.147)


Un espacio que queda definitivamente demarcado y guetizado para el asentamiento de la población excluida del “centro”:


Recuerdo que una mañana aparecieron unas máquinas amarillas, enormes, y unos hombres con monos azules que se ponían unos cascos en la cabeza para trabajar.... nos encontramos que, por poco dinero, habían decidido ponernos casa que se asemejaran a las vuestras. Burdas copias que adecentaban la ciudad a los ojos de los de arriba y a sus visitantes. Pero no creáis que la noticia nos llenó de alegría. A los pobres, cualquier cambio, lo más fácil es que les vaya a peor. Sí, ganábamos con tener viviendas mejor construidas, pero dejábamos parte de nuestra libertad... no podíamos cuidar a los animales que nos ayudaban, ni hacer picón, ni tantas otras cosas con que nos buscábamos la subsistencia. Habíamos perdido la calle, la naturaleza, por unas paredes de cemento y unas cubiertas de asfalto. Mi padre no se quería ir, pero le obligaron... Se protestó mucho, pero una vez que nos acostumbramos a los ladrillos, al cuarto de baño, por nada del mundo hubiésemos vuelto a la vida de antes. ” (p.15)


Urbanizar pero no tanto...:


Es la imagen impactante del abandono. Del control del descontrol en tanto que molesta a la vista; en tanto que espacio no controlable. Marcar sus límites puede esconderse tras el amago de arreglar algo para que todo siga igual.


“El débil asfalto no soportó ni el primer invierno...; con las otoñales aguas que cayeron fuerte se desgranó como una mazorca de maíz madura, mostrando en los grises boquetes su miserable construcción. Las calles se llenaron de socavones que, como la fuente, acumulaban la inmundicia y el agua. Aunque, como decía mi madre, siempre era mejor que los antiguos barrizales....


La que tampoco aguantó fue la pintura de las paredes....


Un escándalo fue lo de los bloques que estaban junto a la plaza, que una noche asustaron a sus moradores con unos techos que se caían descalichados como si fueran arenisca...


A la mañana siguiente llegaron unos hombres serios, de trajes impecables y buenos coches, que estuvieron estudiando, sobre el terreno, los defectos de las vigas... Dos días después vinieron unos albañiles que le pusieron cuatro parches al asunto y hasta hoy...” (p.16)


Después del parto dicen que mi madre se puso muy mala, una hemorragia creo que tuvo. Como no podía ir a ningún sitio, allí estuvo la pobre, metida en el cobertizo, no sé cuantos días desangrándose y luego, para colmo, con una infección, de los mismos males digo yo que sería. ” (p.13)


La novela “ Semilla de Áloe ” es dura. No está escrita de cara a la galería. Es una mirada que taladra los repliegues de la gente del barrio, de sus personajes. Y presenta la lucha por la supervivencia. De quienes la asumen servilmente al servicio de otro y de quien decide afrontar la vida en libertad y con las consecuencias que ello comporta en tal selva. Presenta las complejidades y consecuencias de poderes contrapuesto:


”Estaba dejado caer en el mostrador y me vino como una luz a la mente, una idea que no era de lo más descabellada, sobre todo porque pude demostrar luego que era cierta; en mi barrio hay demasiada mala leche... (p.33)


Sobre todo, cuando descubres que un amigo puede personificar la traición. Ese día es una revelación sobre la naturaleza de mundo y el hombre.


En “Semilla de Áloe” no se nos habla de ilegalidades, delincuencia y tráfico de drogas como “estigma y criminalización” del barrio y de sus vecinos. Ruiz Mata presenta un barrio, una periferia, en donde se gana la vida de una manera, y un centro, una ciudad, donde las cosas van de otra manera. Hay un día a partir del cual hay personas que dependen de ti. Te haces mayor, adulto, responsable, y te espabilas. Por libre o en la “empresa” de quien controla el territorio. Una y otra opción comporta sus peculiares riesgos.


Esta división social contrapuesta de “centro” y “periferia” es total, pero con repliegues sobre ella misma. Hay unas intromisiones por parte de los de “arriba” que no acaban de encajar en la lógica de los de “abajo”. Así como, también, respuestas “contundentes” de los de “abajo” hacia los de “arriba”. Es, tal vez, un entramado de “defensa propia” que unos ejercen, “haciendo cumplir la justicia y manteniendo el castigo”; mientras los de abajo ejecutan una “justicia vindicativa y personal” a sangre y fuego.


La cosa tiene gracia., nosotros estamos allí, como si no existiéramos, y de pronto, ¡zas!, va uno de ustedes, dándoselas de no sé qué, venga que si tú has hecho esto, que si has hecho lo otro, como si de verdad os importásemos. Entonces viene el castigo, que de eso saben ustedes bastantes, y ya se olvidan hasta la próxima vez. Y nosotros, por si fuera poco, atentos a la ocurrencia de un tío que no tiene nada mejor en qué entretenerse ” (p.12)


Para ustedes el mundo es todo vuestro, mandáis en todas partes. Nosotros no, nosotros sólo controlamos el rincón de allá abajo, eso que antes eran marismas y al que ustedes no quieren ni siquiera ir. Bueno, pues con esa parte no basta. Allí somos señores, sabemos cómo actuar, qué reglas seguir. No nos da miedo ni nuestro mundo, ni el vuestro” (p.12)


Del espacio público, urbanísticamente predeterminado, al bar como sede “pública” del grupo:


Miles de tratados ha generado la naturaleza del “espacio público” de la ciudad. Se habla de que la naturaleza esencial de la ciudad es su dimensión de ser toda ella espacio público. Las dos imágenes impactantes del texto de Ruiz Mata son esa fuente de la plaza que queda, sin acabar, como lugar inmundo “natural”, connotador” esencial del urbanismo de la zona. Y, a través de toda la novela, el espacio funcional del bar. Ambas imágenes narrativas equivalen a miles de páginas sobre teoría de los espacios urbanos:


“Ya vivíamos abajo cuando cerca de mi calle empezaron a construir una fuente. Parecía que iba a ser grande y con unos chorros que refrescarían la atmósfera del largo verano. Pero no sé por qué motivo pararon la obra, incluso dejaron allí una pequeña caseta para las herramientas, que en poco tiempo fue saqueada.... En cuanto a la fuente, resultó estéril antes del primer chorro; su pretil, a medio construir, nos servía de asiento en las noches de verano; el tubo por donde debía salir el agua, terminó por ceder ante tantos envites... su seno era el sitio ideal para acoger todos los papeles, piedra, maderas, que indecisos volaban o hacíamos volar por los aires. En invierno el agua de lluvia entraba en su interior y removía la basura, quedando una repelente amalgama de agua corrompida y desperdicios. De cualquier forma, la fuente pasó a formar parte de nuestro paisaje urbano. (p.15)


El padre de Olvido... se pasaba más tiempo en el bar que en su casa y bebía como sólo lo pueden hacer los ociosos o los que tienen algo que ahogar, aunque sea los gusarapos de las tripas... (p. 21)


En la puerta de bar (mientras hablaba con el Purrúa) había dos elementos dejados caer sobre los quicios, no dejaban de guipar todos los movimientos que sucedían en el local y en la calle... (p. 27)


El camarero era un desgraciado lameculos... (p.28)


Empecé a frecuentar el bar... (p.28) una partida al billar o al giléi...


Era como si con las responsabilidades que iba adquiriendo al mantener una mujer con el vientre abultado en casa, al ver todas las mañanas a una madre que también me alargaba la mano para ir a la compra, o vivir en un barrio que estaba atento a mis movimientos, me sintiese con el derecho de estar en el bar, con las prerrogativas de discutir de temas hasta entonces desconocidos, con las posibilidades de aprender juegos diferentes. También, con eso, me refugiaba para no sentir el pudor incipiente de no tener un techo, ni unos hombres con quien compartir las miserias que nos encontramos. (p. 38)


“... el día se fue poniendo nublado.... El mejor sitio para esos momentos es el bar, una buena partida, una conversación acalorada, unas copas, y ya no te acuerdas de nada, el mundo se reduce a las paredes del recinto. Llegué al bar como el peregrino que encuentra una posada justo cuando se va acabando el día.... (p.47)


 


La calle como espacio socializador:


“Perros callejeros” tituló José Antonio de la Loma su película sobre “el Vaquilla” y su barrio, La Mina. Una novela de Cesbron sobre la infancia y juventud abandonada a su suerte en las calles de las ciudades francesas, “Perros sin collar”, fue un éxito por los años ochenta. En el fondo con frecuencia se hace referencia a una libertad sin norte o, mejor, a un abandono a su suerte y el perro, ese noble animal. Aquel nuncio de la televisión de un perro abandonado y el consabido “él nunca lo haría” tiene su carga de verdad. La relación entre “calle” y “juventud” es definitiva. También, “abajo de la cuesta”.


Naces... tienes una familia ... que es tu mundo hasta que descubres la calle , donde juegas, donde aprendes a respetar a unos y a mandar sobre otros, donde te obligan a aguantar al que no tienes más remedio y te enseñan a buscarte la vida de la forma más fácil posible y sobre todo que existe un mundo allá, más arriba, donde termina la cuesta , donde no hay tanta humedad, ni tanta basura, ni tantos hoyos en las calles y mucha más luz.


Y así, por una inercia natural cuya razón de ser nadie se plantea, te ves un día apoyado en el quicio de una puerta, en el chaflán de un bloque, en una fresca esquina en las tardes y en las noches de verano... Con pequeños cortes en la mejilla que dan hombría, un cigarro humeante en los labios, y la cerveza entre las piernas, aprende a escupir a gran distancia, con implacable destreza; apedreas o acaricias a los perros, según le venga en gana al cuerpo,; practicas el difícil arte de mirar a las mujeres; consigues, sin demasiadas lucubraciones, llevar una conversación a base de monosílabos y palabras prefijadas, en la que no existen conceptos claros, pero que a nadie le importa no entender completamente... te inicias en el comprometido campo de lucha por la subsistencia diaria...


...la vida nos aguarda tantas oportunidades que no merece la pena forzarla.


(p.19)


El padre de Olvido... se pasaba más tiempo en el bar que en su casa y bebía como sólo lo pueden hacer los ociosos o los que tienen algo que ahogar, aunque sea los gusarapos de las tripas... andaba siempre de bronca... fanfarrón y despiadado... sus víctimas.... tenían que aguantar sus absurdas discusiones y bravuconadas... y ellas, madre e hijas, sus broncas, y borracheras diarias.... (p.21)


 


Equipamientos y servicios. La escuela y los maestros:


“En lo que a mí respecta, con las nuevas casas vino la escuela....


El primer maestro que tuve se llamaba don Cosme, fue el que más duró y no llegó al año, luego nos lo cambiaban dos y tres veces al año... Don Cosme venía del norte. Su carácter era de resabiado, como si viviese a disgusto con su existencia. Nos consideraba como si fuésemos pobres diablos sin cultura; a todos los de la región en general y a los de nuestro barrio en particular”.


“Lo que sí abundaba en la escuela eran las chinches”. (p.17)


La novela narra los hechos en un tiempo propio, pero estas imágenes escolares retrotraen a cierta época hundida en la represión tras una guerra civil. A las depuraciones y traslados que midieron tan fuertemente al profesorado de la escuela pública quien, en alguno de sus personajes, en su condición de víctima y represaliado, engendraban nuevas víctimas. Maestros del norte depurados y castigados con destino al sur. Directores de escuela -autóctonos- durante el periodo republicano, reducidos a la categoría, casi, de conserjes....


Un barrio cuyos niños, sin infancia, serán carne de comisarías, juzgados, reformatorios y cárceles. Esta la relación excluyente, marginal, de la gente del barrio se complementa -desde el sistema- con la medida reinsertora de la prisión como un perverso remedio social integrador.


- juzgados :


De los primeros años de mi vida no recuerdo nada... Es más, en el juzgado dijo alguien que mis problemas vienen de cómo me desarrollé durante la infancia. ¡Tiene narices la cosa! O sea, que no me acuerdo de nada de lo que pasó y encima me crea complicaciones.” (p.13)


- comisarías:


Transcurridas casi las setenta y dos horas desde la detención, no tuvieron más remedio que soltarme, no sin antes darme una ominosa advertencia:


- No te preocupes, que ya nos volveremos a ver, los que son como tú siempre regresan: éste es tu segundo hogar


- y cárceles:


“Eso de la reinserción es algo que los políticos se toman muy en serio. En un caso como el mío daba gusto demostrar a la sociedad cómo habían cogido a un parricida para convertirlo en una persona, no sólo normal sino incluso de lo más tranquila y pacífica... (p.109)


Un territorio periférico con una estructura y control social no menos opresor que el poder “formal” de la ciudad:


a) en tiempo de Juan Orozco:


El Purrúa quiere verte. Tiene algo para ti... (p.25)


 


Yo sabía que el hombre formaba como un grupo aparte dentro del barrio; había gente que trabajaba para él, aunque todos lo negasen y él se excusara diciendo que no, que solo ofrecía una ayuda para que los vecinos salieran adelante en este tiempo tan desastroso que nos había tocado vivir. Era de los pocos que aquí tenía dinero y se jactaba de ello y de su extraordinaria caridad para con los necesitados que venían a pedirle ayuda.


A mí me caía mal ese hombre, no sé exactamente por qué, , tal vez por esos aires, por llevar siempre tanta gente moviéndose a su alrededor. El tener que actuar como a él le pareciera y estar sujeto a una organización sin moverte a tu ritmo eran cosas que nunca me gustaron.... lo único que pretendo es buscarme la vida a mi aire... Luego están las normas, los códigos, el miedo que intentan imbuirte


De todas formas, sus habilidades no le habían servido para subir definitivamente la cuesta. (p. 26)


Se las daba de padre.... “(yo) lo único que busco es el bien para el barrio... si me quedo en el barrio es porque quiero y porque me sale de ahí... Todos saben que si no me voy de aquí es porque me gusta este barrio”


... a mí me gusta ir a mi aire, sin tener quien me atosigue, ni quien me quiera ajustar las cuentas. ... esa manía la que tienen todos de ser protectores nuestros, de que siempre le tengamos que deber a alguien la comida que nos alimenta, la ropa, la casa; hasta el mismo existir... Yo sé buscarme la vida solo, nunca me ha hecho falta nadie. ( p. 77)


b) cuando el amigo de Juan Orozco, tras su libertad, llega al barrio:


... llegué al campo de fútbol. Me senté en una piedra y me puse a fumar con tranquilidad... Entretenido en el juego no supe de dónde aparecieron tres hombres que se acercaron por la banda hasta el sitio donde yo estaba. Parecían tres curas que habían sacado a los niños al recreo. Uno de ellos hizo un comentario mientras me miraba, los demás retuvieron el paso, tras unas breves y descaradas risas llegaron a mi altura.


- Contigo queríamos hablar


- Pues ustedes dirán.


- Aquí, éste no es sitio.


Daban muestra de conocer a la perfección el terreno que pisaban, y, sobre todo, que los del barrio también lo sabían y los respetaban por ello.


Entré en el establecimiento, en una mesa al fondo estaban los individuos de marras. Al acercarme, dos de ellos se levantaron con exagerada parsimonia y se fueron a sentar en otra mesa al lado opuesto del local.


- Ven siéntate aquí a mi lado.


Me volví para que vieran que estaba pendiente de la maniobra de los otros dos y, con mucha tranquilidad, queriendo que la situación no se me fuera de las manos, me senté donde me indicaba aquel individuo...


-Sabemos muchas cosas de ti... Conocemos tu relación con Juan (Orozco) y que has venido a interesarte por su familia...


- Sí, y qué


- Pues nada, que ya has cumplido con tu deber y que no tienes nada más que hacer en este barrio.... Digamos que a los del barrio no nos gusta la gente que no es de aquí. Aunque hayan salido de la trena.


- ... nadie tiene por qué prohibirme nada. Además, me encuentro bien en este barrio y quiero vivir en él.


- Bueno, como tú quieras. Luego no digas que no te advertimos.


- Tú te llamas Justo, ¿verdad?


- Puede ser...


.... ¿Por qué le iba a tener miedo a las amenazas? ¿No son parte de esta vida...?


(p. 143 ss.)


Al tiempo, el barrio es un referente simbólico del “paraíso” interior, de los momentos en que te encuentras a gusto contigo y con el medio:


(Al salir en libertad de la comisaría) “ Bajé, me fui al estanco, y fumando con cierta tranquilidad me di una vuelta por el barrio, al que me parecía no haber visto desde mucho tiempo atrás. Disfrutaba del color de los bloques, necesitaba llenarme de la luz de la tarde, me apetecía abrirme al saludo fugaz de los amigos, contemplar la placidez de las lomas cercanas, barrizales que como madre telúrica acoge a cuantos vivimos desahuciados. Entré en el bar... ” (p. 39)


Al caer la tarde me gustaba pasear por los alrededores del barrio, avanzar por la carretera, saltar al otro lado y perderme por entre las lomas de arcilla. Pero cuando más disfrutaba era cuando me colaba entre las cañas, y me sentaba junto al canal a fumar un cigarro mientras contemplaba a las caprichosas y desleales nubes desenvolverse en el cielo. El alma se me ensanchaba al sentirme huir con los febriles pájaros que se agitaban en el aire entre celosas riñas, chirridos histéricos y audaces picados. Necesitaba experimentar la vida mientras llegaba el viento húmedo que corría ansioso y juguetón desde el fondo mismo de la bahía. (p.60)


Aquellos días de reclusión me ahogaban más que todos los años anteriores... El barrio me recibió con toda la radiante luz de la mañana., con un cielo azul que se extendía a través del horizonte hasta darle forma a todo el conjunto. Desde arriba de la cuesta se veían sus bloques que la distancia hacía ver más blancos, menos sucios; con sus calles alegres, sin que se notasen los socavones ni el barro; con los colores dispersos de las flores y la ropa tendida en las ventanas; sin los riesgos de la humedad persistente...


( pág. 180-181)


El barrio como territorio libremente escogido para vivir:


Observé los diferentes rincones. Sin intención previa los comparaba con los que aparecían en mi relato, intentaba contraponer mi realidad con la otra, no menos cierta, de la vida de Juan... Es todo tan subjetivo, que la vida es cuestión de matices inexactos, de observaciones personales. Volví sobre mis pasos... ” (p.121)


Subí la cuesta, desde arriba contemplé el barrio. Una nueva y agradable sensación, aún sin definir, se alzó desde él con la luz del mediodía ” (p.129)


En esta sociedad dual, “los de arriba” y “los de allá abajo”, el centro y la periferia, la ciudad y el barrio, el centro urbano es un territorio de contraste, respecto a la zona del barrio, con su peculiar urbanismo y arquitecturas, con sus lugares públicos y sus servicios:


- el mercado:


..... me vi abocado por las calles a sumergirme en el centro de la ciudad ... desembarqué en la plaza del mercado, con las vendedoras ambulantes sentadas en pequeñas sillas sobre la acera y un capazo delante, haciendo ver los buenos limones, ajos, tagarninas , caracoles,.... Por una de las puertas del edificio me golpearon los aires venidos desde la bahía...


En un banco de una plaza sin niños me senté a echar cuenta de los recuerdos... Hice balance... Me levanté con paso tranquilo e indeciso, me dirigí hacia allá abajo ... (p. 110-111)


- lo urbano como espacio de libertad:


Volví al seno de la ciudad, en ella me encontraba bien. Perdido entre la gente, los autos, los ruidos; cambiando de acera, de calle, de dirección... Entrando en una callejuela, en unos almacenes o en un autobús a punto de partir cuando sentía que era preciso despistarme, cuando mi organismo me solicitaba un momento de reposo. Pasando del sol a la sombra, de la penumbra al solano, según necesitase el cuerpo. Disfrutando de la calina, del viento fresco que te golpea el rostro, de la persistente humedad de la noche, de la blandura de las mañanas del sol esquivo.


(p. 136)


La casualidad me llevó a la avenida de la Alcaicería donde estaba el bar musical en el que Juan ajustó las cuentas.. . (p.151)


El centro histórico de la ciudad. El uso de los palacetes y antiguos edificios: la zona que se despuebla y deteriora:


Entramos en la zona más antigua de la ciudad, en calles mal empedradas, de una iluminación casi fantasmal, de unos ecos que se dispersan por las bocacalles y regresan por detrás, como si llegasen de otro lado... Un barrio con casas blancas en las que sus ventanas son huecos negros que se introducen como clavos en la ceguera de sus moradores, con puertas siempre cerradas y que solo dejan pasar viejas historias que se repiten, con zócalos que alimentan con su sangre al verdín y al jaramago hasta quedar cuarteados y abiertos a causa de su propio desvarío hasta mostrar su pobre y antigua construcción... Muros que se abomban bajo el peso de los tejados y que escupen el sudor por las fisuras de los húmedos canales de zinc ” (p. 159)


 


El rechazo de “los de arriba”, de la gente del centro:


“En el barrio no me podía estar, se me hacía pequeño; además, estaba cansado de ver siempre a la misma gente, los mismos edificios. Las noches que me sucedía eso, cogía y me largaba para arriba de la cuesta. .. Allí me codeaba con gente de otro nivel... De todas formas, intuía que allí no era bien recibido, pero tampoco se atrevían a decírmelo abiertamente; en el fondo, todos somos unos pobres cobardes... yo pagaba y volvía a pedir otra copa, sin hacer caso de las muestras de hostilidades de todos los presente...((p.48)


Aquel hombre tenía la peregrina idea de que las personas como yo no deberíamos ni siquiera existir. Y si no había más remedio, al menos que viviéramos de una manera prudente; o lo que es lo mismo, sin que se notase demasiado nuestra presencia.. Aunque lo mejor que podíamos hacer, según su teoría, era quedarnos en el gueto hasta que la muerte tuviera compasión y se dignara visitarnos” (p.49)


“... los improperios de quien no tienen más mérito que su sentimiento de superioridad” (p. 65)


La ciudad y su periferia: dos mundos diversos y una realidad verdadera:


Sentado en el bordillo de la acera.... Miraba a uno y otro lado y solo se veía la avenida, símbolo emblemático de la ciudad y su proyección hacia el futuro. Es curiosa esta gente, nos detestan por nuestro aspecto, por nuestra forma de vida, y en cambio ellos son víctimas de sus triunfos, de su honor, de su honra, de su monogamia. Tienen que soportar a sus curas, a sus santos, a sus mujeres, sus frustraciones. Esclavos de la felicidad, la libertad, la gloria, el placer, sólo creen en normas, en censuras, en conveniencias. Y al final están solos, doscientos mil habitantes solitarios que necesitan conversación pero que no se atreven a hablar con nadie, porque a nadie le importa lo que le pase a nadie.” (p. 51)


 


El lazo de la sangre:


“... que se diese cuenta de que aún en la cuna, ya tenía a alguien que estaba dispuesto a luchar por él, alguien comprometido a cuidarlo para que nada faltase” (p. 53)


Machismo y violencia de género:


El padre de Olvido... se pasaba más tiempo en el bar que en su casa y bebía como sólo lo pueden hacer los ociosos o los que tienen algo que ahogar, aunque sea los gusarapos de las tripas... andaba siempre de bronca... fanfarrón y despiadado... sus víctimas.... tenían que aguantar sus absurdas discusiones y bravuconadas... y ellas, madre e hijas, sus broncas, y borracheras diarias.... (p. 21 )


Las faldas de las mujeres son algo que como se te peguen no hay quien te las quite. Por eso me fui retirando de la casa, aunque no tuviese gane, me entretenía jugando alguna partida de giléi en el bar.....” (p. 54)


“A las mujeres les gusta que se les mienta. Siempre, claro está, que el embuste sea mejor que la realidad” (p. 58)


- Y deja a las mujeres del barrio en paz, que de ellas nos encargamos nosotros... (p. 175)


El barrio, territorio controlado:


“... regresé al barrio... y por el cañaveral me adentré en el territorio que me era propicio”


(p. 74)


El barrio: zona peligrosa :


Una tarde, no hacía ni un mes desde mi vuelta, me eché un paseo por la tarde de atrás del barrio por un lado que no acostumbraba a frecuentar, sabía que era un territorio peligroso y lo había evitado hasta el momento, pero si quería vivir allí, no era cuestión de tener ningún lugar vedado(p. 186)


 


El barrio y sus normas:


Ahora resulta que me acusan de haberme cargado al Purrúa y al Bizco, dos que eran de allá abajo. Bueno, y a vosotros, ¿qué os importa?, ¿tenéis algo que ver con ello?, ésas son cosas nuestras, allí nos guían otras normas que ustedes ni conocen ni quieren saber de ellas . Son leyes antiguas, que nos sirven desde siempre; yo, al menos, las aprendí de muy niño y siempre las he respetado” (p.77)


 


Para acabar estas notas, la referencia breve a dos símbolos (ambivalentes y polisémicos):


 


la luz:


.... estancia débilmente iluminada por un pequeño reverbero (p. 161)


El barrio me recibió con toda la radiante luz de la mañana ...” (p. 181)


 


y el agua:


Me fui al canal y me dejé caer sobre un pequeño montículo... Contemplaba cómo las aguas impelían todo lo que encontraba a su paso, cómo libraba a la ciudad y luego a nosotros de todo lo que le sobraba, de todo lo que se presentaba como inútil. El sol daba sobre la superficie oscura hasta hacerla brillar , hasta hacernos olvidar su contenido, provocando con su movimiento que nos dejemos llevar por ella, que nos arriesguemos a conocer sus secretos, los mundos que nos guarda detrás de la curva en la que desaparece entre bloques de hormigón. (p. 187)


Insisto en ello. “Semilla de Áloe” es una dura, tierna, bella y profunda novela.


 


[1] ) Ruiz Mata, J. F.: 1995: Semilla de Aloe , Madrid, Calambur.


[2] ) José F. Ruiz Mata (Jerez, 1953) Es director de la revista de literatura “Tierra de Nadie”. Puede verse breves comentarios de sus obras editadas en Calambur en la web de la editorial. Hasta el momento “El talud de cristal”, libro que contiene nueve relatos; “El hombre que nos acompaña” (1993); “Semilla de áloe” (1995); “La mano que aprieta” (1999)


[3] ) Jornadas sobre Movimiento Vecinal y Estrategias de Participación Social. Jerez de la Frontera 6 de noviembre de 2004.


[4] ) Moreno Barranco, José: “Arcadia feliz”, Publicaciones del Ayuntamiento de Jerez, 2003


[5] ) Carrera Moreno, José Joaquín: “Revelaciones de un náufrago”: Ibíd.


[6] ) En su anterior novela, “El hombre que nos acompaña” (1993), Ruiz Mata novelaba la zona intermedia entre la periferia marginada y el centro. Y en ella nos daba noticia de esta otra zona, contrapuesta al centro, de la ciudad. Decía: “Mi calle constituía en cierta forma la arteria del barrio, quizás porque era la más ancha, o porque servía algo así como de frontera entre la civilización y los suburbios. Al bajar por ella, a la derecha de mi ventana, nos hallábamos en muy pocos instantes en el centro de la ciudad. Pero al subir por la izquierda hasta la plaza del Cristo, se podía ver desde allí cómo, en fuerte pendiente, se iba extendiendo la zona de las chabolas, de las casas sin enfoscar, de los hombres sin oficio concreto, de las calles de lodo en invierno y polvo en verano. Y, más allá, la campiña. Entre mi calle y esa zona se encontraba el que era uno de los barrios más arraigados en el flamenco de la ciudad” (pág. 13). .. Al igual que su posición social entre el centro y los suburbios, mi calle tenía su propia idiosincrasia; así, a medida que se bajaba por ella, su nivel social iba en aumento (pág. 15)...


[7] ) En otro lugar he hecho referencia a la interrelación del análisis novelístico de la “ciudad” y el interés en los estudios sociales. Con frecuencia la formación compleja de los espacios urbanos en periodos concretos se reflejan perfectamente en un género como es la novela. Barcelona tiene suerte por contar con una larga tradición novelística que ha ofrecido a lo largo de los siglos XIX y XX un retrato de Barcelona múltiple y cambiante, a tenor de los distintos contextos sociopolíticos y culturales (Cfr. “La gran novel·la de Barcelona. De Narcís Oller fins avui”, Seminario de Estudios, Barcelona, Arxiu històric de la ciutat, 2005) ; Jerez, aunque no sabemos si el tema está estudiado al detalle, también cuenta con una cierta tradición.


[8] ) Francisco Candel: 1957: “Donde la ciudad cambia de nombre”, Barcelona, Plaza.


[9] ) Jarauta, Francisco: “Construir la ciudad genérica”, en “Le Monde diplomatique”, nº. 112, febrero 2005


[10] ) En su anterior novela ya citada, “El hombre que nos acompaña”, Ruiz Mata, al describir a “los campilleros” y su agresividad, ya anotaba, en cierta manera, el sentido de la misma: “Nuestra madre nos lavaba por lo alto, nos peinaba y tras darnos un trozo de pan con aceite, nos echaba a la calle. Ella nos repetía que tuviésemos cuidado con los campilleros, denominación que les daban a los habitantes de la zona llamada del Campillo, aunque su utilización se generalizó para definir a toda persona de baja condición, que en aquella época no resultaban escasas. Eran unos seres morenos de sol y de la suciedad acumulada, se criaban medios desnudos y descalzos, ni pisaban jamás una escuela. Se dedicaban a oficios que iban desde la mendicidad y los pequeños hurtos, a otros como basureros, albañiles o carboneros. Aún permanece en mi memoria que, cuando jugábamos a la pelota en la plaza del Cristo y a los campilleros les daba por aparecer, todos nos teníamos que quitar y dejarles el sitio a ellos, para que practicaran un fútbol primario y salvaje. Aquel quitarnos de enmedio lo veo ahora como una pequeña venganza hacia la sociedad, practicadas en otros que, aunque pobres, no habían llegado aún a la miseria (pág. 66-67)


[11] ) “ Espacio geográficamente periférico respecto al centro de la ciudad, marginal y físicamente guetizado . Con problemas geofísicos o de baja calidad urbanística, desde el punto de vista de la rentabilidad para el promotor privado. Territorio desconexo de la trama urbana. El “continuum urbano” de la ciudad se interrumpe y la continuación del trazado de las calles asfaltadas acaban marcando una “frontera” real. Con múltiples barreras físicas: carreteras, autopistas, vías de ferrocarril sin pasos, ríos dividiendo el territorio sin puentes o pasos peatonales,... Espacios públicos degradados y “colonizados” por una determinada tipología de la comunidad. Infraviviendas o viviendas deterioradas por falta del mínimo mantenimiento o por graves patología de construcción.”, en Marín Rodríguez, José Francisco: “ La complejidad de los territorios urbanos periféricos y marginados: del análisis al diseño de un plan de transformación integral”, en Metodologías y Estrategias de Transformación en barrios marginados y periféricos. Jornadas sobre Movimiento vecinal y Estrategias de Participación vecinal . Jerez, 6 y 8 de noviembre de 2004.


  

Wayne Shorter: Go Forward!

Wayne Shorter: Go Forward!

Wayne Shorter está considerado como uno de los más grandes compositores del jazz en toda su historia, a la altura de gente como Duke Ellington. Me pareció curioso el momento del vídeo instruccional del batería Gregg Bissonette en donde aconseja afinar la batería siguiendo la línea de contrabajo de Footprints, una de las mejores canciones de Wayne Shorter, interpretada por aquel inolvidable quinteto de Miles Davis en los sesenta (con Herbie Hancock, Tony Williams, y Ron Carter).


Este jueves Shorter ha colaborado con los encuentros de El Mundo.es  http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2006/07/2111/


4. ¿crees que Bitches Brew supuso un punto de inflexión en la forma de crear música? ¿erais conscientes de ello en aquel momento? ¿como recuerdas aquellas grabaciones?


La aportación de ese disco fue que pudo atraer parte del público de la música popular hacia el jazz. Aquello hizo que la gente a quien le gustaba la música pop fuese atraída hacia algo que para ellos, en aquel momento, era algo aún muy exótico. Pero creo que aquello ayudó a que más gente sintiese curiosidad por el jazz. Esa gente se interesó por descubrir, por ejemplo, a Charley Parker. Hay gente que cree que la música pop es música moderna, cuando en realidad la música popular es un producto muy antiguo que seduce a las masas, que automáticamente abrazan este tipo de música, pero sin ningún tipo de reflexión o ganas de investigar o de descubrir. La curiosidad en la música aporta una gratificación instantánea, en cambio, en los días de hoy se hace música para ligar, para que las chicas vean a chicos y los chicos a chicas. Es el tópico de "están tocando nuestra canción". En EEUU hay gente que incluso es capaz de votar en unas elecciones de la misma manera que escucha música pop.


3. Ante todo mi admiracion hacia usted. Me gustaria saber que escucha Wayne Shorter en su casa y en que formato, vinilo o cd? Gracias


No escucho discos ni CD. Si estoy buscando algo especial entonces puedo escuchar música de muchas películas, también oigo música de todas las partes del mundo... Lo que busco es saber si alguien se está arriesgando ahí fuera y dónde está. ¿Quién se atreve a salir de la zona cómoda del pop, de la música popular?


12. Usted formó parte de la banda de Miles Davis, el hombre que cambió el jazz para siempre. ¿Qué queda hoy del legado de Miles?


Herbie Hancock sigue experimentando... Ahora está tocando con un guitarrista africano y con una chica que toca el violín genial. Sigue experimentando, probando diferentes formatos... Ron Carter sigue escribiendo música para su grupo y yo seguiré haciendo muchas cosas diferentes. Lo que sucede es que nosotros queremos estar en compañía de quienes desafían a lo imposible. "Let's go to the galaxy".


Quisiera transmitir ese mensaje del señor Christopher Reeve y su mujer, y también Miles Davis y Bud Powell y Theolonius Monk, John Coltrane y todos los demás... Ese mensaje de "Go Foward". Tenemos que seguir adelante. Algún filósofo dijo que tus deseos tienen que estar siempre un poco más lejos de lo que puedas llegar a tocar, si no, estás en ese lado cómodo donde no queremos estar porque sólo produce la asfixia vital.


We Shall Overcome: The Pete Seeger Sessions

We Shall Overcome: The Pete Seeger Sessions

Bruce Springsteen cada vez mejor. Más auténtico. Su nuevo disco es un brillante repaso a las canciones del legendario Pete Seeger, sí, aquel que vio a Bob Dylan con una guitarra eléctrica y casi lo desnuca allí mismo... Grandísimo disco de esta leyenda viva que es Bruce Springsteen.

Por cierto, hoy escuchaba Born In The USA y no sé lo que me gusta más,  ¿la fuerza del Boss al cantarla o la fuerza de Max, el batería de la E Street?. ¿La fuerza de Roy Bittan al piano o la fuerza del saxo de Clarence...? Resumiendo, ¿hay alguien que haya tenido (y que sigue teniendo) más fuerza en el rock? ¿Led Zeppelin quizás?

Abe Laboriel Jr.

Abe Laboriel Jr.

Serie Los Baterías de Sting 

Continuando con la serie dedicada a los baterías de Sting le toca el turno a este portento de fuerza y sutileza, a esta mole increíble que es Abe Laboriel Jr. Sting está de gira mundial, el tour Broken Music. Hoy y mañana estará en España actuando en Albacete y Ávila, en una gira que le está llevando por locales pequeños donde hace un repaso a su brillantísima carrera. El formato: dos guitarristas, un bajo (el propio Sting) y un batería. Debe ser muy interesante verlo volver a este tipo de formación.

Me llamó la atención leer que su batería para esta gira es Abe Laboriel Jr., uno de los mejores músicos de sesión de Estados Unidos. Paul McCartney lo ha tenido para su banda en los últimos años. Abe Laboriel Jr está también considerado como el sucesor de gente como Jeff Porcaro en cuanto a estilo. Desde luego, hay que escucharlo.

No jubilamos a calvos

No jubilamos a calvos

El fútbol es un deporte donde no hay respeto. Somos tan increíblemente buenos que, inmediatamente, podemos jubilar a calvos. A un calvo como este de la foto. Y ahí lo vemos, tirado en el suelo. Pero España se ha ido para casa y él nos ha metido el tercero. Curioso.


No, por favor. Tengamos un respeto por la carrera de este magnífico jugador que es irrepetible. No, señores, nosotros no jubilamos al calvo. El calvo se jubila él solito. Lo que tenía que hacer lo ha hecho. Entre otras cosas vestir la camiseta del Real Madrid y marcar aquel inolvidable gol que todos recordamos...


... Y ser campeón del mundo con su país. Algo que aquellos que lo querían jubilar todavía no han conseguido.

Reflexiones de Boyero 23 de Junio

Reflexiones de Boyero 23 de Junio

En su ya habituales encuentros con los internautas, Carlos Boyero, periodista y crítico cinematográfico de El Mundo, nos regala sorpresas y opiniones, mala leche e ironía, sarcasmo y algún que otro taco. También amor por el cine, por supuesto.

Esta es una nueva sección en la que hago un repaso a lo mejor de cada encuentro semanal. Algunas preguntas no tienen desperdicio. Tampoco algunas respuestas.

3. Carlos, usted me recuerda a ciertos peinados cuidadosamente descuidados. Cuando le leo pienso que es estúpidamente inteligente. ¿Es una pose como aquellos peinados?

La estupidez y la inteligencia son enemigos irreconciliables. Procure no drogarse a horas tan tempranas. Me repugnan las poses, las imposturas, la posmodernidad, tirarte el rollo en función de modas.

8. ¿Vas a ver alos Rolling este año?

No. Y tampoco creo perderme nada imprescindible. Les vi por primera vez en Barcelona en el año 1975 o 76. Y recuerdo como algo grandioso el primer concierto en el Calderón en julio de 1982. He repetido después de esos impactos memorables en otras tres ocasiones. Me sé su movida de los últimos años al detalle. Me parece bien, pero ya no repito. Sin embargo, nunca me perderé un concierto de Dylan, de Van Morrison, de Lou Reed, de Neil Young, de Leonard Cohen, de Tom Waits, aunque haya disfrutado de ellos desde los tiempos remotos. Por si acaso. Por si esa noche tienen ganas de echar el resto. Vi nueve veces a Miles Davis y le puedo hablar de cada una de ellas.

11. Me han dicho que estuviste en el concierto de Los 40 principales jaleando a La Oreja de Van Gogh, El Canto del Loco y Hombres G... ¿eras tú?

Estuve, por supuesto. Y, por cieto, me encontré con toda su familia.

2. Sr. Boyero ¿que hace un tipo como usted en un sitio como "El Mundo"? Ahora con el poco presentable Pedro Jota, ¿y lo siguiente ...compañero de Aznar en el consejo de administración de Rupert Murdoch?

Cobrar puntualmente todos los meses desde hace 17 años. Escribir lo que me parece casi siempre, algo que probablemente no me permitirían en otros periódicos, disentir cada vez más de la línea editorial de El Mundo, y que me lo permitan. No sé si es usted aún más necio que malintencionado. Si tengo la desgracia de que me lea alguien como usted, debería saber que uno de los conceptos que más detesto se llama fascismo. Y, por supuesto, es algo que existe en la derecha y en la izquierda. No me coloco etiquetas convenientes, me dan grima los conversos. Me moriré mirando, sintiendo y actuando de forma libertaria. Y no cuesta excesivamente trabajo intentar ser honrado contigo mismo. Se es así o no se es.

5. hola Carlos.DE NIRO O PACINO, ¿Cual es su preferido? Me gusta mucho como escribe y sigo sus articulos desde hace años.Gracias

Ambos tienden a pasarse mogollón. Cuando un director como Dios manda les controla pueden ofrecer maravillas. El Pacino que más me gusta se llama Michael Corleone. El De Niro más grande se llama Vito Corleone y Travis Bickle.

12. cojones, responde más rapido q se me hace eterna la mañana

¿Quién le obliga a esperar como un tarado ante la lentitud de mis respuestas? Pase de mí, no sea masoca.

12+1. Carlos, llevas ya agnos respondiendo preguntas en estos medios, ha habido alguien a quien hayas conocido a traves de esto? alguna anecdota curiosa? Como llevas el hecho de que no conoces a ninguno de los que preguntamos, crees reconocer a los habituales? curioso mundo este, cuidese

No conozco a la gente con la que chateo, e intento evitarlo. Puede que nos decepcionáramos mutuamente. Pero sí firmé con sumo placer en la Feria del Libro a la muy educada y cálida gente que me lo pedía. Por cierto, me emocioné con el regalo de dos de ustedes. Con la recopilación que me hicieron de las canciones preferidas de Neil Young y con la inencontrable copia de "Quiero la cabeza de Alfredo García". Muchas gracias. Que la vida les vaya de puta madre. También a su bebé.

19. Hola Carlos, como crees que ha envejecido ese generacion de los 70 de la que tu eres parte junto con gente como Fernando Trueba, Resines y Oscar Ladoire? Gracias y que sigas bien

Que yo sepa Fernando y Antonio, a los que sigo viendo de vez en cuando, están muy bien. Hace bastante años que no veo a Oscar. Al menos todos hemos sobrevivido. Hemos superado los 50 años. En mi caso nunca tuve claro que ocurriera. Ellos siempre fueron más inteligentes que yo para no pelearse con la vida. Me alegro mucho de que hayan tenido éxito.

20. Que le ha parecido la postura del PP y diversos medios de comunicación afines al no reconocer la victoria del Sí en el estatut. Con poca participación pero es que eso va a ser lo normal en estos casos.

Sospecho que tal como se lo está montando el PP va a seguir chupando rueda durante mogollón de años en lo de pillar esa cosa tan adictiva del poder. Están consiguiendo que alguien como yo, que he sentido ancestralmente alergia ante el acto democrático de ir a votar, no me vaya a perder las próximas elecciones, por si acaso.

Entretenimientos...

Entretenimientos...

En mi última visita a la Tacita de Plata, entro en un bar, echo un vistazo a la carta y en ella me encuentro lo siguiente:

"No deje usted de sopear por el falso concepto de la corrección. Pues lo incorrecto sería devolver una salsa a cocina sin apenas haberla probado antes, las cuales, hacen grandes a las casas"

Comentarios sobre el cine español

Comentarios sobre el cine español

Borja Hermoso (es su apellido, no lo digo yo, ¡eh!) es un periodista y crítico cinematográfico que, si no me equivoco, escribe para El Mundo. Suelo entrar bastantes veces en su weblog (James Blog) a leer sus comentarios. Hay uno que me ha llamado especialmente la atención y con el que estoy de acuerdo.

Os lo adjunto y os invito a reflexionar. Sugiero que os deis una vuelta por la cartelera de cualquier cine español, por ejemplo, los Portalejo. Después, reflexionad sobre esto.

"Intentando no liar demasiado la manta ni pasarme de demagogo, voy a lanzar aquí y ahora una cuestión harto curiosa en la que me ha dado por pensar. El otro día leí que el Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados había presentado una proposición encaminada a la aprobación, en esta legislatura, de una nueva Ley del Cine. En esa propuesta figuraba la creación de una especie de Agencia para el Cine Español, o algo así, que estaría encargada de "promocionar en el exterior nuestra industria", vamos, de vender películas españolas a otros países. Y eso está bien.

La idea no es nueva: en Francia, la agencia Unifrance funciona desde hace años a las mil maravillas en ese cometido.

Eso de vender cine español para que lo vean fuera está bien, ya digo. Pero a veces me digo también: ¿y qué pasaría si se creara otra agencia para COMPRAR buen cine de fuera para verlo aquí? Quiero decir que si la Administración pública se dedica, en teoría, a impulsar el estado de bienestar de sus administrados, ¿no cabe pensar que los espectadores tendrían que tener acceso a lo mejor del cine mundial en un plazo normal, y no con el retraso proverbial que a veces se da?

¿Qué tiene que ver más con eso del 'bienestar' del público español: que el espectador sepa y tenga claro que la 'industria' está muy promocionada en el exterior... o que sepa que va a poder ver sin falta lo mejor del cine mundial? ¿A quién tiene que 'educar' el Ministerio de Cultura: a una 'industria' o a un 'público'? No soy un ingenuo: conozco la respuesta.

Y ya puestos, espero que esa hipotética agencia estatal coloque entre sus metas prioritarias (que creo que sí hay intenciones teóricas) un progresivo incremento de la exhibición en versión original, hoy por hoy paupérrima excepción hecha de tres o cuatro exhibidores heroicos.

Más que nada, porque creo que va siendo hora de iniciar una reivindicación en toda regla para poder ver el cine en condiciones, o sea, normalmente, y no con la mitad de la obra cinematográfica amputada y suplantada por el doblaje. Sea."

Cortometraje en Rota

Cortometraje en Rota

Durante el próximo mes de septiembre tendrá lugar en Rota el rodaje de El Libro Talonario, la historia de Pedro Antonio Alarcón ambientada en nuestro pueblo con uno de nuestros antiguos mayetos como protagonista. Por ahora, la producción tiene este cartel que podemos encontrar en la web del cortometraje. Os la adjunto aquí mismo.

http://www.gritoinside.com/TALONARIO/index.htm

Tres Estaciones de Tony Bui

Tres Estaciones de Tony Bui

Que no se moleste el señor Javier. Vamos a hablar, por ejemplo, de esta maravilla de película vietnamita, Tres Estaciones. Mi experiencia con el cine iraní, bastante aburrida, no es más que una muestra de lo grande que puede ser el cine. Lo que para uno es un tostón para otro es algo maravilloso. La vida sería demasiado aburrida si todos opináramos lo mismo. De todos modos, no suelo generalizar y por el hecho de que me guste In The Mood For Love de Wong Kar Wai no pienso que el cine de Hong Kong sea mi preferido ni que me gusten sus películas. Sin duda, la innovación, la genialidad y el atrevimiento en el cine actual vienen de Asia o de otras cinematografías. Lo que no quiere decir que cuenten historias que me interesen siempre.

Y ya que hablamos de otras cinematografías, no tengo mayor placer que entrar a ver una película de este tipo y salir sintiéndome tan bien. Una película vietnamita que me pareció una obra maestra, ya hace años, y que me lo sigue pareciendo. No puedo olvidarme de este taxista de la foto, Don Duong, el protagonista de la película, que cae bien desde el principio y hace una actuación magnífica.Tampoco de esas escenas con los nenúfares, o de ese actor impresionante que es Harvey Keitel. La película es una co-producción Vietnam-Estados Unidos pero no nos engañemos. Las reflexiones que se hacen sobre el pasado del país en referencia a la barbarie cometida por los americanos son interesantísimas y críticas. Rodada en Saigón, Tony Bui encuentra un país diferente, globalizado, lleno de lujo y miseria. Y lo envuelve todo en una historia muy entretenida, llena de buenos momentos y mucho sentido del humor.

Jean Cocteau

Jean Cocteau

Sigamos hablando de cine. A veces perdemos prespectiva. El cine no puede olvidar a George Melies, tampoco a los Lumiere. Entre tanta modernez hace falta que los que hacen películas (o debería decir los que las producen) vuelvan a las raíces para seguir haciendo lo de siempre, contar historias. Surreales o realistas, me da igual. Pero a veces... La última película que fui a ver al cine fue La Huella del Silencio. Sentí que me habían robado el dinero y no me habían contado nada. Absolutamente nada.

Por eso me gusta tantísimo Jean Cocteau y por eso me gusta tanto esta escena de su Orfeo, el gran actor francés Jean Marais. El encadenado de este plano con el siguiente de Orfeo tirado en medio de una especie de desierto me parece maravilloso. Es como un sueño, como un espejismo...

Un artista complejo, completo, diferente, lleno de genio. Muchos Jean Cocteau nos hacen falta para sentir que el cine puede seguir siendo algo estupendo y que te eleve, de vez en cuando.

Smoke de Wayne Wang

Smoke de Wayne Wang

Recordemos esta maravillosa película que tiene el sabor del estupendo escritor Paul Auster. Una historia llena de su personal universo, con personajes buenísimos como el de Harvey Keitel o William Hurt, dos actores que, personalmente, admiro muchísimo. La última película en la que vi a Keitel fue en El Misterio Galíndez de Gerardo Herrero y me pareció eso, un actor de otra época, genial, diferente. En cuanto a William Hurt, se le notan en la cara y las expresiones los terribles vuelcos que le ha dado la vida, la verdadera, no la de la pantalla.

Un película pequeña, que considero más grande que cualquier saga de El Señor de los Anillos. El cine sigue siendo un medio para contar historias. Bueno, a veces...

Omar Hakim

Omar Hakim

Serie Los Baterías de Sting 

Si queremos hacer un repaso a buenos baterías, tenemos que hablar de Sting, por supuesto. Sencillamente, ha tenido siempre a los mejores. Omar Hakim es uno de ellos, con el que formó aquella grandísima banda del Dream of the Blue Turtles, disco publicado en 1985 y que supuso un cambio radical en la carrera de Sting. Fue un giro claramente intencionado e inteligente, como casi todo lo que hace este músico genial. La música negra, los negros en general como músicos, no tenían cobertura en el mercado musical del momento, tal como explicaba Sting en la maravillosa película de Michael Apted, Bring On The Night. La música se empeñaba en no darles espacio. El nuevo proyecto de Sting, su nueva banda, integrada exclusivamente por músicos negros, era un respuesta clara a esta tendencia, para invertirla, para darles a los negros lo que de verdad debían tener y que nuca pudieron quitarles. Hoy día, con el hip hop y el nuevo ryhtm blues provenientes de Estados Unidos, la música negra copa las listas y las verdaderas innovaciones de producción y sonido (estos tíos son unos minimalistas de mucho cuidado) vienen de ellos. Branford Marsalis, Darryl Jones (bajista de Miles Davis), Kenny Kirkland y un grupo de vocalistas negras maravillosas conformaron una banda increíble y que, todavía hoy, marca un punto altísimo en la carrera de Sting.

En cuanto a Omar Hakim, qué se puede decir. No hay más que escucharle, acercarnos a los detalles, porque es un músico para escuchar con cascos, bien centraditos en lo que hace y cómo lo hace. Su trabajo con Weather Report, permiso de Peter Erskine, una maravilla. Su trabajo para esta banda del Dream of The Blue Turtles, impresionante.

Seguiremos repasando a los maravillosos baterías que ha tenido Sting a lo largo de su carrera porque da para rato. De momento, me quedo con Omar Hakim interpretando a la batería el tema If You Love Somebody Set Them Free.

Stewart Copeland

Stewart Copeland

Serie Los Baterías de Sting 

Comienzo durante este mes de Junio una reestructuración en mi weblog. En este caso, una nueva sección hará un repaso a mis baterías más queridos y admirados, gente que me ha hecho tocar la batería y que siguen siendo inspiración para mi y para muchísima gente que ama la música.

El caso de Stewart Copeland es muy importante. No sé cuántas veces rebobiné una cinta de vídeo en la que tenía grabado un concierto de The Police en Atlanta para la gira de Synchronicity. El concierto me parecía (y me sigue pareciendo) un espectáculo impresionante, todavía más impresionante teniendo en cuenta que eran sólo tres y sonaban como catorce. Pero lo que más me llamaba la atención era Stewart Copeland en un kit de batería Tama pequeñísimo, tocando canciones que a mi me encantaban, haciéndolas diferentes, con ritmos de batería como el comienzo de Can't Stand Losing You que yo intentaba imitar con mi batería imaginaria, compuesta de copas de futbito ganadas por mi hermano y cintas de vídeo gastadas. Aún me puedo ver intentando descifrar cómo movía la pierna derecha reconociendo así la línea de bombo de algunos temazos de The Police. Después, yo mismo acabaría "socavando" el suelo de mi habitación imitando sus golpes fuertes para cada nota de bombo. Todavía hoy no sé cómo pudo hacer el patrón de bombo y de charles de Walking On The Moon en ese concierto, aunque imagino que debe haber algún tema de reverberación electrónica porque si no...

Para mí, es un verdadero maestro, una personalidad que inspira, que transmite su forma de ser enérgica y optimista en su instrumento, un grandísimo artista y un  músico curioso y lleno de vida, que ha llegado a componer bandas sonoras para gente como Francis Ford Coppola.

Os dejo un enlace en el que podéis ver un vídeo de una entrevista a Stewart Copeland presentando este mismo año Everybody Stares: The Police Inside Out, un documental que él mismo ha montado y dirigido con material que grababa mientras estaba de gira con Sting y Andy Summers en los años 70 y 80. Este documental compitió en enero pasado en el Festival de Cine Independiente de Sundance. Copeland está intentando que se distribuya comercialmente porque la acogida fue muy buena.

http://www.independentfilm.com/festivals/videogalleryfest/stewart-copeland-everybody-stares-the-police.shtml

Giant steps are what you take... Walking On The Moon.

Ronnie Wood ingresado en una clínica de desintoxicación

Ronnie Wood ingresado en una clínica de desintoxicación

Tras el accidente del cocotero... Nuevos problemas en la gira de los Stones: Ronnie Wood, ingresado en un centro de desintoxicación.

 


'Necesita descanso, pero seguro que estará listo para la primera noche de la gira', dice su agente


ELMUNDO.ES | THOMAS BURMEISTER (DPA)


LONDRES.- Ahora que Keith Richards se ha recuperado de la caída del cocotero que le llevó a quirófano, la gira europea de los Rolling Stones podría retomar la normalidad. Pero no es así: el guitarrista Ronnie Wood ha sido admitido en una clínica de desintoxicación de Londres para tratar su adicción al alcohol.


El rockero espera "regresar a casa" dentro de un par de semanas, según dijo su portavoz, quien aseguró además: "Necesita descanso, pero seguro que estará listo para la primera noche del tour europeo".


El tabloide británico 'The Sun' informa de que Wood, quien cumplió el 1 de junio 59 años, ha estado "pasándose" últimamente en lo que a fiestas y consumo de alcohol se refiere.


Los Stones tienen previsto proseguir con la parte europea de su gira mundial Bigger Bang el 11 de julio en Milán.


Las fechas de la gira ya fueron modificadas después del accidente de Keith Richards durante unas vacaciones en las islas Fiyi. De hecho, los conciertos que iba a ofrecer la banda en Barcelona y Madrid han quedado aplazados hasta el próximo año, si bien, por el momento, se mantienen las citas de Valladolid, el 14 de agosto, y El Ejido, el 16 de agosto.


Por cierto que, cuando Richards sufrió la caída del árbol, estaba con Ronnie Wood.


El alcohol y Ronnie, compañeros inseparables


La historia de Wood con el alcohol es la historia de dos viejos amigos-enemigos condenados a convivir. La revista de música 'Rolling Stone' reflexionaba burlonamente sobre el hígado de Ronnie Wood: "Con su nueva afición no se va a poner mucho más en peligro que con la antigua". Corría 2004 y el guitarrita acababa de descubrir el 'kickboxing' como alternativa a la borrachera sin fin.



Desde entonces, el músico lamentablemente no ha ganado el 'Black Belt', el cinturón negro, sino más bien ha regresado al 'Black Label' (una variedad de whisky). Arrepentido, Wood llama de nuevo a la puerta de 'The Priory', una famosa clínica para adictos en el sur de Londres donde muchas celebridades han recibido ayuda de forma discreta y donde la modelo Kate Moss ha sido la más bella de todos los adictos.


Para los médicos y enfermeros del retirado complejo especial 'Priory Lodge' (especialista en problemas de adicción desde el alcohol y las drogas, pasando por el juego y el sexo), Wood no es un alcohólico anónimo. La prensa no sabe exactamente cuántas veces se ha sometido el músico, de 59 años, a una cura de desintoxicación. La última vez que estuvo en 'Priory' fue hace un año, en abril de 2005.


Después parecía que Wood tenía controlada su afición a la botella. Durante semanas participó sin problemas en la primera parte de la gira mundial 'A Bigger Band' de los Rolling Stones en Estados Unidos. Y todo se mantuvo así hasta que el viejo rockero se relajó demasiado entre palmeras hace un par de meses, poco antes de iniciar la parte europea de la gira.


Cuando su compañero el guitarrista Keith Richards —con una considerable cantidad de alcohol en el cuerpo— insistió en trepar una palmera y se cayó desde cinco metros de altura en las islas Fiyi, Ronnie permaneció sorpresivamente "dry and cool" (seco y calmado).


De nuevo enganchado a la botella


Pero luego llegó su cumpleaños el 1 de junio y apareció su amigo Ronnie O'Sullivan. Y como el club de moda londinense Sketch no quedaba lejos, decidieron darse una vuelta por allí. ¿Y qué daño puede hacer una copa? ¿O una detrás de otra?. Y ahí está, de nuevo enganchado a la botella. "El se había controlado tanto", se lamentó un amigo a la prensa en Londres. "Pero de alguna forma todo el estrés por lo de Keith y la gira ha sido demasiado", agregó.


Después de que el incidente de Keith Richards desembocara en una operación para eliminar un coágulo de sangre en la cabeza, hubo más malas noticias para los fans. La gira europea de los Stones, que tenía que comenzar el 27 de mayo, tuvo que aplazarse varias semanas.


Pero esta vez no habrá un nuevo aplazamiento. "Que no cunda el pánico. Ronnie estará en forma puntualmente para la nueva fecha de inicio (de la gira, el 11 de julio en Milán)", promete el portavoz del grupo. No obstante, estas palabras no pueden despejar todos los temores de los fans.


Muchos recuerdan ahora una de las entrevistas más tristes concedidas por Wood, cuando en agosto del año pasado el excelente músico dijo al dominical alemán 'Bild am Sonntag': "He perdido la batalla contra el alcohol, es mucho más fuerte que yo".

Mis directores favoritos: John Ford

Mis directores favoritos: John Ford

Pongamos que hacemos una lista de mis directores favoritos. Por supuesto, debe estar John Ford. He visto muchas películas suyas, muchísimas, entre otras cosas porque suelen pasarlas por televisión y porque tiene una filmografía que es sencillamente increíble, por extensa. No he visto todavía ninguna que no me haya gustado... Salvo El Fugitivo, una historia bastante aburrida con Henry Fonda como protagonista. Pero de verdad, esas películas como Río Grande, Fort Apache, El Hombre Que Mató a Liberty Valance, El Hombre Tranquilo, El Sargento Negro, El Delator y muchísimas otras... Su sentido del humor era maravilloso, su forma de componer los planos, de dirigir la historia... A Orson Welles (que se empapó de La Diligencia para rodar Ciudadno Kane) le preguntaron una vez cuales eran sus tres directores favoritos. Respondió: John Ford, John Ford y John Ford.

Un gran director y estudioso del cine era (y todavía es) el gran Peter Bogdanovich. Su respeto y admiración por John Ford iban hasta extremos incalculables, como cuando se mudó a Monument Valley para dodar un documental sobre el maestro Ford mientras éste preparaba una película. Ford decía cosas como estas y dejaba claro su estilo.

Peter Bogdanovich ("John Ford"). Editorial Fundamentos, 1971.
John Ford:
No me gustaba el argumento (habla de Dos Cabalgan Juntos) pero la hice como favor a Harry Cohn, que se había encontrado obligado a hacerla y me dijo:
–¿Quieres hacerla por mí?
–¡Dios mío, es un guión horroroso! –contesté.
–Ya lo sé, pero estamos obligados a hacerla... Y tenemos contratados a Widmark y Stewart.
–De acuerdo, haré la película -dije.
Y no me divertí. Sencillamente traté de que el personaje de Stewart fuera lo más humorístico posible.

Su moral era un poco ambigua.
¿No es un poco ambigua la moral de todos?

¿Cuando es posible, le gusta hacer toda una escena en un sólo ángulo, sin cortar, como hizo en la escena junto al río, entre Stewart y Widmark?
Bueno, queda mejor si se puede hacer, si se acerca uno lo bastante para que el público pueda ver las caras con claridad. Algunos directores siguen normas fijas, dicen que siempre se ha de tener un primer plano. Pero tenemos que trabajar con la pantalla grande: en lugar de poner un montón de caras picadas de viruela, una cabezota horrible, un ojo, que son cosas que no me gustan, si puedo poner una escena en un plano medio en que se pueden ver bastante bien las dos caras, pues eso es lo que prefiero. Se ve a la gente, y no sólo las caras. Claro que hoy día en el cine ni siquiera se tiene la posibilidad de mirar a nadie a la cara. El otro día vi una película en que trabajaba Sofía Loren; bueno, es una mujer muy agradable, pero siempre estaba tapada por alguien o sólo le salía la cara un momento. Era la protagonista y la cámara estaba siempre lejos, y nunca se veía bien a Sofía. Es la nueva dirección. Es divertido cómo salen esos chavales de Nueva York, los directores de teatro, y lo primero que hacen cuando vienen aquí es olvidarse del argumento, olvidarse de la gente, olvidarse de los personajes, olvidarse del diálogo y concentrarse en este juguete nuevo y maravilloso que es la cámara.

Usted nunca toma una escena desde muchos ángulos.
No, porque los actores se cansan, se «enfrían» y pierden la espontaneidad, de forma que no hacen más que. recitar su diálogo. Pero si se sacan las cosas en la primera o la segunda toma, hay una chispa, una cierta inseguridad; no están seguros de lo que tienen que decir, y eso le da a uno una sensación de nervios y de suspense.

¿Evita usted también rodar demasiado para que los productores no dispongan de mucho material para volver a montarlo?
No, siempre he trabajado así, porque la película es muy cara y me fastidia desperdiciarla, porque así me criaron. No es para que no puedan cambiarla, porque pueden llevársela a Nueva York y cortar las escenas más dramáticas. Y lo hacen.